CAN VALLÈS

Cuando hace años que no vas a un restaurante, y en este caso no entiendo porqué, pueden pasar 2 cosas:

  1. Que digas cualquier tiempo pasado fue mejor o…
  2. Que te preguntes como has podido tardar tanto en volver.

Pues eso me pregunté al salir de Can Vallès, sin ninguna duda uno de los mejores restaurantes de Barcelona.

De la comida que os hablo hoy eramos 6 personas y muy amablemente nos propusieron hacer un poco de degustación y así pudimos disfrutar más platos. Y creo que acertamos.

Para empezar nos trajeron una ensalada de ventresca y tomate. Un plato sin secretos pero que si utilizas una buena ventresca, un tomate que sepa a tomate y lo aliñas con un buen aceite de oliva ya es algo exquisito.


Junto a la ensalada un tartar de atún con toques de caviaroli y menta que fue de lo mejor de la comida. Sabor intenso, para no compartirlo. Un plato que volvería a pedir.


El siguiente plato fueron unos fantásticos garbanzos guisados con bogavante, palabras mayores, guiso de mojar pan sin parar, que os parece?


El siguiente plato fue el que más me gustó, un canelón de pie de cerdo deshuesado que tuvieron el detalle de hacerme sin queso, que ya sabéis que me llevo mal con él. Untuosidad, sabor potente, exquisito!


A continuación es cuando después de 36 años de vida que tengo me atreví por primera vez con los callos, si mama si, comí callos y la verdad es que los que hacen en otros sitios no sé como serán pero estos son una locura de buenos. Sabor contundente, guiso perfecto. Me gustaron mucho.


Para rematar la faena le dimos al chuletón que trajeron en el punto que a mi me gusta, pero como lo traen con la piedra caliente por si tu le quieres dar un punto más. Muy bueno y bien acompañado por unas patatas fritas de no parar y unos pimientos del padrón.


Todo esto bien regado con un tinto que no falla, un Luis Cañas que nos ofrecieron en formato magnum y nos vino genial al ser 6.


Finalmente, de postre nos recomendaron pedir un surtido de postres, del cual destacaría el canutillo de crema, pero que para mi, fue lo menos bueno de la comida.


En definitiva, un clásico de Barcelona que sabe adaptarse sin perder su esencia desde la cocina y el buen servicio al cual pienso tardar muuucho menos en volver. Os lo recomiendo mucho, reserva imprescindible para poder comer, no es muy grande y suele estar lleno.

La cuenta para 6 personas bajo mi punto de vista con buena relación calidad precio:


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